
¡Muy buenas mis bombones!
Se acercan las vacaciones y me acordé que tenía una parte de Lisboa sin enseñaros, una parte muy amplia y que espero que os guste mucho.
Como os dije en la primera parte me alojé en Estoril y desde allí estábamos muy cerquita de la costa de Cascáis, un pueblecito de cuento en la que nos dábamos unos paseos mientras observábamos museos y edificios históricos.
Cascais desde principios del siglo XX ha sido destino de artistas y aristócratas, se cuenta que fue en Cascais donde Ian Fleming ideó a su James Bond. Atrás, ha dejado ese aire exclusivo para convertirse en centro de festivales y conciertos en verano (durante el mes de julio podemos disfrutar del Cascais Cool Jazz Festival) y ofrecer, gracias a sus playas, diversas posibilidades para los amantes del surf y la vela.
El parque Marechal Carmona, está junto al museo municipal y es una preciosidad, encontramos unos gallos, pavos reales que estaban paseando por el parque, estaban acostumbrados a la gente porque no se escapaban, en el parque tenías lugares donde tomar un café, lugares para jugar los niños, biblioteca infantil, estanques y minizoo.




Saliendo del parque ese día cogimos dirección a la praia do Guincho que dicen que sus aguas son curativas, no se si serán curativas porque me enteré de esa anécdota después pero lo que puedo deciros es que es preciosa. El faro de Santa Marta en donde podemos encontrar el museo de los condes de Castro Guimarae es otro lugar que no debéis de perderos, os aconsejo madrugar e ir por la mañana para verlo todo, a partir de las 12:00 no dejaba subir al faro y vale la pena porque a parte de ser precioso es gratuito.
Hay varios lugares donde comer, nosotros paramos a tomar un robalo a la brasa, pero si no os gusta el pescado, la especialidad en algunos restaurantes es el pollo piri-piri que también hacen a la brasa, el marisco es espectacular, de beber una caipirinha o mojito y de postre por supuesto unos pasteles de Belem, los podéis encontrar en cualquier pastelería y en casi todos los restaurantes. Después de comer nos dimos un paseo para ver los acantilados despeñados de la boca del infierno, impresionante ver el mar rugiendo contra las piedras.










LLegamos al tercer día y decidimos coger el coche para ir a Sintra y conocer el palacio da pena y el palacio de Monserrate. Tenéis varias excursiones para ir desde Cascais si no disponéis de coche pero yo os aconsejo que vayáis en bus o bien en tren porque enseguida llegáis, son 17 km y vale mucho la pena. Sintra se encuentra en las colinas de la Sierra de Sintra e históricamente se ha asociado con la nobleza portuguesa.
LLegamos primero al Palacio de Monserrate, es una gozada pasear por el parque de los alrededores, me pareció muy romántico el Jardim do Mexico, el Jardim do Japon y el Valle de los Helechos, donde árboles y flores traídos de varios continentes conviven con especies locales propias del microclima de Sintra.
LLegando al interior uno se queda pasmado con tanto arte, este palacio fue construído a mediados del XIX. Cuando entramos en el palacio podemos ver reminiscencias árabes, una gran torre circular y varias cúpulas rojas. Las ventanas son impresionantes, son de estilo gótico y hay una habitación con aire oriental que acaba en la sala de música donde podemos ver un piano y la decoración es exquisita solo hace falta dejarse llevar...
El horario del Palacio:
Todos los días de 09:30-19:00 (última entrada a las 18:15)
Parque
Todos los días de 09:30-20:00 (última entrada a las 19:00)
Cerrado el 1 de enero y el 25 de diciembre.
Precio:
Adultos: 8 €
Mayores de 65 años: 6,5 €
Jóvenes menores de 17 años: 6,5 €
Menores de 6 años: gratis














Como veréis vale mucho la pena y ahora valga la redundancia nos dirigimos a el Palacio da Pena.
Esa tarde no tuvimos mucha suerte con el tiempo porque se puso a llover bastante, y nos fastidió la visita un poco, yo no tenía paraguas a si que llevaba un pañuelo, que me compré el día antes en Cascais y cubrí mi cabeza dejándome llevar por la arquitectura árabe.
El Palacio da Pena se construyó durante el siglo XIX y está rodeado por un jardín en el que conviven miles de especies botánicas procedentes de todo el planeta. Podemos apreciar una mezcla de estilos y corrientes estéticas, resulta única en el mundo, en el palacio podremos observar elementos clásicos portugueses, como los azulejos que recubren las paredes, y también otros propios del romanticismo, con numerosas referencias mitológicas y también religiosas.
Alrededor de un pequeño patio central con arquitectura árabe se distribuyen varias habitaciones privadas utilizadas antiguamente por los habitantes del palacio, encontramos un comedor dispuesto para la cena, cuya vajilla se parecía a la de las películas de reyes, desde luego a pesar de que esa tarde nos llovió mucho, valió la pena visitarlo.
Horario:
Todos los días de 09:45-19:00 (último acceso a las 18:15)
Cerrado el 1 de enero y el 25 de diciembre
Espero que os haya gustado mucho mi viaje a Lisboa, he intentado acortarlo lo más posible para que os sea más fácil, me encanta Portugal y espero de verdad que si vais a Lisboa os dejéis llevar por todos esos rincones, por sus olores y su buena gente. Os dejo mas fotos del look AQUI y si no visteis la primera parte del viaje a Lisboa os lo dejo AQUI
¡Miles de besos y que tengáis una feliz semana!
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